T-0

Yo usando un vaso desechable

Antes del despegue, siempre existe una cuenta regresiva que permite tener todo preparado antes del lanzamiento. La misma filosofía he utilizado durante este experimento, pues antes de pasar a ser Zero Waste, primero debo de prepararme, analizar mis hábitos de consumo y desecho y tener evidencia que me permita lograr comparar y ver cuál fue el progreso de la semana como la llamo T-0, a la semana Zero.

Para dar un poco de antecedente y poder entender mejor mi semana común y corriente produciendo residuos, es importante mencionar que a pesar de que sabía lo que la basura hace al planeta, no había tomado acción activa para reducir mis residuos. Esto motivado a que la mayoría de las veces como fuera de casa y casi siempre era para llevar, por lo que solía usar muchos recipientes de foam, vasos de plástico, servilletas, aluminio, entre otros. No obstante, no usaba popotes. Tal vez era mi único aporte para la ecología del planeta, puede ser…

Una comida en el trabajo

Pero nunca había logrado darme cuenta de la cantidad tan elevada de basura que podía producir en una semana y de cuántas cosas de éstas ni siquiera eran tan necesarias en mi vida diaria. Este experimento me permitió abrir los ojos y entender cuáles son los resultados de mi continua indiferencia.

Una muestra en el supermercado

A continuación adjunto una gráfica donde se muestra el total de mis desechos durante una semana y en porcentajes qué tanto representan de mi consumo total. Es bastante interesante como envolturas de dulces o empaques de foam son tan recurrentes en mi día a día, así como cubiertos y vasos de un solo uso. Así como muchos productos resultados de muestras, que dan por montones al ir al supermercado.

Además, otro de los datos más interesantes que obtuve del experimento fue cuánto tiempo de vida útil le daba a estos artículos. La mayoría de ellos eran usados por menos de una hora o simplemente eran empaques que al sacar el interior los desechaba. Esto me permitió darme cuenta de que hay muchísimas cosas que no vale la pena seguir utilizando y que son realmente innecesarios si se toma en cuánto tiempo pasamos usándolos contra cuánto tiempo tardan en degradarse.

Recipiente de mi lonche
Envoltura de dulce

Además, muchos de estos desechos no pueden ser reciclados ni reutilizados, sin embargo, sí reducidos. Es aquí donde se observará en la próxima entrada de este blog, los cambios en hábitos que realizamos los participantes para poder pasar de producir toda esta basura a totalmente disminuirla a través de comenzar cosas tan sencillas como tuppers, bolsas de tela, cargar con nuestros propios cubiertos o decir que no a algunas cosas.

Finalmente, quiero cerrar con el argumento que es decisión de cada quien el tomar la iniciativa de cambiar cierta actividad, cierto hábito o cierta cosa que permita tener un menor impacto en el medio ambiente. Lo que sí, es que es responsabilidad de todos tomar consciencia de lo que estamos haciendo en el planeta. Yo, a pesar de conocer totalmente cuál era el impacto de mis desechos, nunca había tomado acción activa hasta ahora. Como se verá en mi semana Zero, realmente es cuestión de perseverancia. Debemos recordar de que a pesar que nuestro paso por el mundo es corto y probablemente nosotros no suframos muchos de los efectos de nuestra inconsciencia, debemos pensar en las siguientes generaciones. Nuestros hijos, nuestros sobrinos, las demás personas en el mundo. Todos son importantes y no merecen tener una calidad de vida deplorable por cosas que nosotros pudimos haber cambiado.

Resultado de imagen para zero waste
Vivamos Zero Waste

Ahora, como joven que soy, puedo invitar a todos a seguir leyendo este blog hecho por estudiantes para todos aquellos interesados en tener un menor impacto en el mundo. Todos somos seres comunes y corrientes, con las mismas capacidades, las mismas necesidades, que aunque en algo puede diferir, a final de cuentas siempre podemos hacer algo mejor. El ser humano siempre se ha caracterizado por evolucionar e innovar, ahora es el momento de hacerlo y que no únicamente quede en el “es que lo que hago no ayuda a nadie”. Si todos los que piensan esto comenzaran a hacer “algo” otro mundo tendríamos…

Los invito a que queden atentos de este experimento y vean cómo me fue en el despegue de mi semana Zero Waste. ¡Nos vemos en la siguiente entrada!

Dejar un comentario